6.3.07

80 años con Gabo


Uno de los libros que reclutó mi alma para el cuento fue Todos los cuentos, de Gabriel García Márquez. Se trata de una recopilación de textos que formó parte de una colección llamada Obras Maestras del Siglo XX. Había buscado ese libro durante algunos años, y lo encontré por casualidad. Había ido a alquilar unas películas cerca de mi casa, y al regreso un muchacho me llamó para que le diera una ojeada a una mesa donde había varios objetos usados en venta. Lotería. Ahí me estaba esperando.

Algunos años después, una amiga que trabajaba en una institución del gobierno encargada de rehabilitar a jóvenes pandilleros me pidió que le prestara el libro. Quería que un joven que estaba internado en un centro de rehabilitación lo leyera. Varios meses después me lo devolvió con la portada y las páginas de presentación arrancadas. Me dijo que unos muchachos se lo habían arrebatado a su protegido y éste, con mucha pena, me lo devolvía maniatado.

Tomo el libro del estante y recorro sus páginas: El rastro de tu sangre en la nieve, El verano feliz de la señora Forbes, Ojos de perro azul, Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo, En este pueblo no hay ladrones, Los funerales de la Mamá Grande, Un señor muy viejo con unas alas enormes, El ahogado más hermoso del mundo, Blacamán el bueno vendedor de milagros, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. No puedo describir cuánta asombro y felicidad sentí al leer estos cuentos. Leerlos es cumplir un sueño realizado, llegar a lo alto de una montaña, asomarse a un río donde nos espera una corriente que arrulla nuestros oídos.

Una década atrás había leído Cien años de soledad como una tarea escolar. Sigo sin comprender por qué, además de mí, no hubo alguien más en mi salón de clases que pudiera terminar de leerlo. Yo lo hice dos veces. En la primera me tardé una semana y en la segunda tres días. No tuve ningún problema para escribir el árbol genealógico de la familia Buendía en el pizarrón -ahora no podría hacerlo con tanta facilidad. Tendría que darle una buena revisada a la novela-. Estaba fascinado por este gran libro.

Con los años encontré otros libros de García Márquez: La hojarasca, El otoño del Patriarca, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto, El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un náufrago, Del amor y otros demonios, Noticia de un secuestro, etc. Descubrí sus textos periodísticos reunidos en algunas colecciones, leí varias de sus entrevistas y busqué las biografías que sobre él se habían escrito. Gracias a él descubrí a otro escritor colombiano al que aprecio mucho: Álvaro Mutis, quien es su amigo desde hace más de medio siglo.

Hoy se celebra el cumpleaños número 80 de Gabo. Se han preparado muchas ceremonias en Iberoamérica para recordarlo. Una de las más esperadas es sin duda la publicación de la edición académica de Cien años de soledad, que será presentada durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, a efectuarse del 26 al 29 de marzo en Cartagena de Indias. Tendrá un tiraje inicial de 500,000 ejemplares. Deberemos esperar algunos meses para verla en las librerías locales.

Es curioso que en la página dedicada a García Márquez en los Premios Nobel apareza equivocado el año de su nacimiento. A lo mejor el error viene desde la época en que le concedieron el premio. O quizá es una de esas trampas de la memoria de las que se vale la ficción para recrear la realidad y fundirse en un nuevo ente que se presenta a nosotros en forma de libro, para penetrar nuestros cerebros a través de la palabra escrita.

4 comentarios:

Rebeca Torres Olivares dijo...

Comparto tu misma experiencia con el libro 100 años de soledad, nadie en mi salòn lo termino, o le gusto, yo encambio me lo terminé en cuestion de 2 dias y estaba encantada haciendo el àrbol genealogico de la familia Buendia (Como olvidar al general o a Remedios la bella).
Muchos años màs para Gabo

Arbolario dijo...

Dicen que Gabo se escondió para que no lo atosigaran con las celebraciones. Sólo sus amigos más cercanos pudieron verlo. Qué difícil debe ser eso de manejar una fama tan aplastante.

Margarita Marroquín Parducci dijo...

en mi grado sí lo terminamos varias... y la profesora que tuvimos logró que, además, leyéramos Del amor y otros demonios, El amor en los tiempos del cólera y Crónica de una muerte anunciada en unos meses... nos ayudó a acercarnos a este gran escritor de Latinoamérica. creo que así debería ser: "obligarnos" a leer algunas cosas y al menos alguien terminará eligiendo algo más

Arbolario dijo...

El problema con eso de obligar a leer ciertos libros es que la mayoría de los estudiantes terminan odiando la lectura. Creo que el ministerio de educación debe revisar sus programas de estudio para que incluyan libros más atractivos para los niños y adolescentes.