2.11.05

Día de difuntos

Hoy me he enterado que el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte ha solicitado a la Asamblea Legislativa que nombre al cementerio de los ilustres como un monumento nacional. Este sería un gran paso para la protección de muchos mausoleos que están deteriorándose, y que pertenecieron a familias cuyos descendientes ya no les prestan el mantenimiento adecuado.

En el cementerio de los ilustres se encuentran los restos de diversas figuras del arte, política e historia nacional. En una nota anterior coloqué fotografías del sepulcro de Salarrué, que por desgracia se encuentra bastante descuidado. De la misma manera hay tumbas muy hermosas, que están perdiendo su brillo por la falta de atención.

La tradición señala el 2 de noviembre como la fecha en la que se recuerda especialmente a los familiares y amigos que han partido de este mundo. Los cementerios se llenan de personas que brindan sus respetos a los muertos. Cientos se ganan algunos centavos limpiando y pintando cruces y lápidas, mientras otros venden flores naturales y artificiales. Hay quienes se prestan para brindar una serenata. También aparecen las hojuelas, una comida que sólo se consume en esta época. Son de gran tamaño, y se acompañan de una miel oscura.

Uno de los recuerdos más queridos que tengo de esta fecha se remonta a mi niñez. Acompañé a mi abuela a la tumba donde yacían su esposo -mi abuelo- y su madre -mi bisabuela-. Luego de colocar flores y limpiar de maleza las vecindades, nos quedamos ahí largo rato, en el silencio de las dos de la tarde. Ése es el mismo sepulcro donde descansa ahora mi abuela.

2 comentarios:

Julio Suárez Anturi dijo...

Encantador el último párrafo, Salvador. Bien dicho, buena pintura en pocas palabras.
Te confieso que tengo una fascinación por los cementerios. Mi anterior esposa, y la actual, se extrañan que a donde vamos enrumbo hacia el cementerio. Sea el pueblo más pequeño, voy a dar al cementerio. Pero no es para rezar ni volverme melancólico. Inclusive me gusta tomar fotografías. Hay un valor estético en los cementerios. Y tal vez el recorderis de lo pasajeros que somos...
Abrazo.

Arbolario dijo...

Esa fascinación por los cementerios no es compartida por muchos. A mí me agrada ir al que menciono en la nota. Cuando estuve en Buenos Aires tomé casi cien fotos en Recoleta.