28.9.09

El pez dorado


Se ha dicho que el Premio Nobel de Literatura 2008, el francés J.M.G. Le Clézio, es un escritor errante. Hace muchos años abandonó su país natal y viajó por diversas latitudes para conocer la experiencia humana. Sin duda, El pez dorado es fruto de esos viajes, de ese contacto con diferentes razas y tragedias.

Laila era un niña marroquí de la tribu Hilal. Cuando tenía seis años fue secuestrada. No tuvo más contacto con su familia o sus orígenes. Fue vendida a una anciana hebrea, quien la crió como su nieta a pesar de que la niña era de raza negra. Vivían solas en una casa amplia, apenas perturbadas por las esporádicas visitas del hijo y nuera de la anciana.

Cuando la mujer muere todo cambia en la vida de Laila. Huye y encuentra a la señora Jamila, quien dirige un burdel. Las mujeres que trabajan ahí acogen a la pequeña, pero debido al ambiente inestable comienza a robar en las calles. Es detenida por la policía y devuelta a la casa de donde escapó. La familia le da malos tratos y planea casarla con un conocido. Laila escapa de nuevo, pero encuentra que el burdel ha sido clausurado.

Huriya y Tagardit son dos de las mujeres que trabajaban con la señora Jamila. Luego de mucho preguntar, Laila llega a la casa de ambas, en un campamento de viviendas precarias. Las mujeres sobreviven como pueden. Huriya trabaja en una lavandería, pero los fines de semana continúa en la prostitución. Su plan es ahorrar el dinero suficiente para comprar su pasaje a Europa.

Laila y Huriya viajan con los traficantes de personas a España, y de ahí a París. Comienza una etapa muy dura. Huriya está embarazada y Laila desempeña varios trabajos para sostenerse. A cada paso da la impresión que alguien quiere aprovecharse de ella. La sobrevivencia agudiza su sentido de desconfianza. Debe pelear con todas sus fuerzas para evitar que el monstruo la devore.

Pero es en París donde encuentra la música. En diferentes etapas de su vida es la música quien la hace crecer, quien le da un sentido a tantos caminos recorridos. A pesar de los malos tratos, las traiciones, las persecuciones. La música siempre está ahí, cuando ella la necesita. Ya sea en la estación del metro donde los inmigrantes se reúnen para cantar sus lamentos y recordar su tierra natal, o en el sótano donde se refugia del espantoso primer invierno que enfrenta.

En Niza conoce a una cantante de Boston, quien le ayuda a conseguir la entrada a los Estados Unidos. Luego se dirige a Chicago, a California. La suerte sube y baja, pero Laila sigue su camino. Recibe la oportunidad de ir a Niza, a presentarse en un festival de jazz. Luego viaja a España, y de nuevo a Marruecos. Hay algo que la llama. Laila sabe que no hay marcha atrás. Una vez que encuentre lo que busca comprende que no ha llegado a la meta. El camino sigue, el final aún no se vislumbra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Q interesante parece la historia de Laila, tenés el libro, lo conseguiste aquí en El Salvador?, si fue asi, decime adónde porf.

Yo :)

Arbolario dijo...

Lo siento. Este libro lo compré en Guatemala. Aproveché un viaje que hice para arrasar en la librería Sophos. Pero aquí podés buscar libros de Le Clèzio en Sanborns. Ahí conseguí uno que comenté hace algunas semanas.