8.9.08

De vuelta a la pista

Tenía casi dos meses de no correr. Sólo jugué, esporádicamente, unos partidos de baloncesto -en los que por cierto lo hice muy mal-. La semana pasada volví a calzarme los zapatos deportivos y me lancé a quemar grasa. Parecía que en lugar de dos meses habían pasado diez.

En efecto. El total de vueltas que hice fue un tercio menor a las que solía hacer cuando corría dos veces por semana. Las piernas me dolieron por tres días y me costaba mucho trabajo bajar las escaleras. Estaba pagando por esos dos meses de relax. Qué remedio.

Acabo de llegar a mi casa. Sí, después del trabajo fui a correr. Me sentí mucho mejor y la distancia recorrida fue mayor. Cada vez que vuelvo a correr luego de un largo paréntesis olvido que debo tomármelo con calma. Tomo un ritmo rápido y me canso antes de lo que tenía previsto. Eso no pasó hoy.

Hace unos días cuando fui a consulta con mi doctora pasé la prueba de fuego: había perdido las catorce libras que me pidió la última vez que nos vimos. ¡Lo hice! Quizá habría perdido más peso si no comiera tantas chucherías. Pero eso es más fuerte que mi voluntad.

¿Dónde dejé la bolsa de maní?

4 comentarios:

Herberth Cea dijo...

Lo del dolor de piernas, es normal y evitable con un buen estiramiento después del ejercicio. Si es necesario Cofal. Saludos.

Anónimo dijo...

¡Fotos!¡queremos fotos! :oD

Elena dijo...

Ay, el maní.
No lo dejé nunca.
Yo nunca he podido dejarlo, ni el chocolate. Por eso no bajo esas mismas 14 libras que me piden mis médicos.

Pero
Dios bendiga al maní!

Arbolario dijo...

Herbert: el dolor es por el exceso de ácido láctico. Dicen que lo mejor es seguir haciendo ejercicio.

Anónimo: voy a ver quién me hace una foto para que se rían un rato.

Elena: y más si es el maní japonés de la Diana. Alimento de los dioses y de nosotros los mortales.