30.4.07

The man who stopped the trains to Auschwitz


Hace algunos meses me enteré de la existencia de este libro y me interesé por él. Desde hace algunos años es conocida en el país la historia de George Mantello, quien trabajaba en nuestro consulado en Suiza durante la segunda guerra mundial. Quería conocer un poco más de su trabajo durante el conflicto.

El cónsul general, el coronel José Arturo Castellanos, le otorgó el permiso de entregar tantos "certificados de nacionalidad" como fueran necesarios. Estos documentos eran enviados a las familias judías que estaban en serio peligro de ser deportadas a los campos de concentración nazis. Se calcula que sólo a través de esta actividad se salvaron de los crematorios más de 20,000 personas.

Pero lo que muchos ignoran es que Mantello -de acuerdo a David Kranzler, autor de este libro- organizó e impulsó una campaña de prensa en Suiza que dio a conocer las atrocidades que se cometían en los campos de exterminio. Esta campaña contó con el apoyo de importantes pastores protestantes helvéticos que influyeron para que muchos políticos y periodistas denunciaran los planes que los nazis tenían para asesinar a la población judía en Hungría, que había gozado de una relativa seguridad durante la guerra.

En cuestión de meses, los nazis fueron capaces de enviar a los crematorios a casi 400,000 judíos húngaros. La campaña de prensa originada en Suiza permitió que el mundo conociera los detalles de la aniquilación. Suizos y suecos se encargaron de proteger a muchos de los judíos que se salvaron de la deportación en Hungría. De acuerdo con Kranzler, los documentos que el consulado de nuestro país extendió se convirtieron en valiosos salvoconductos para sus portadores. Los alemanes pensaron que los "ciudadanos" latinoamericanos podrían ser intercambiados por civiles alemanes que fueran tomados como prisioneros en esta parte del mundo.

Los cálculos posteriores a la guerra estiman que el número civiles que se salvaron de la muerte debido a la campaña de prensa llega a los 200,000. Muchas personas arriesgaron sus vidas para llevar al mundo la noticia de la barbarie nazi. Lamentablemente, las pugnas entre diversas organizaciones -políticas y religiosas, judías y cristianas- evitaron que el número de personas rescatas no fuera mayor. El mismo Mantello tuvo que afrontar un juicio después de la guerra, pues se le acusaba de haberse lucrado con la emisión de los certificados. Kranzler afirma que en el juicio que se instauró para esclarecer los hechos quedó al descubierto que Mantello había entregado los certificados de manera gratuita, y en muchas ocasiones gastó grandes sumas de su propio dinero para ayudar a los refugiados.

Resulta curioso que tanto Mantello como el cónsul Castellanos murieran en el olvido. En los últimos años se ha revisado la historia de ambos. Libros como el de Kranzler han contribuido a rescatar de las sombras los nombres de estos personajes. Estoy seguro que aún no se ha dicho la última palabra sobre ellos.

2 comentarios:

JC dijo...

Vidas con actos ejemplares en tiempos extremos. Es una pena que estén ausentes de nuestra "memoria histórica". Posts como el tuyo abonan a que ya no sea así

Arbolario dijo...

En una nota que escribí en este blog mencioné que se había filmado un documental llamado Glass house, que trata sobre Mantello y Castellanos. Sé que lo presentaron en el país, pero creo que no lo han proyectado de nuevo. Por la importancia que tiene para la historia nacional debería programarse en alguno de los canales locales.