9.2.07

Teddy

Más que una defensa de la reencarnación, este texto reflexiona sobre la fragilidad humana, la esporádica aparición de cada persona en el planeta. El final misterioso, que nos deja con la grave angustia de saber cuál de los hermanos McArdle ha caído en la piscina (si es que alguno de ellos ha caído), nos hace preguntarnos cuándo será nuestro turno de morir. Teddy anticipa dos posibles fechas de su propio final, y la primera es la del día en que transcurre la narración. A pedido de varios científicos, el niño genio les había anticipado la fecha de muerte de cada uno de ellos, aunque con cierta oscuridad. No deseaba revelarles el día exacto pues quería evitarles el pánico que de seguro nacería en ellos. ¿Quién viviría tranquilo sabiendo de antemano el día de su muerte? Ni siquiera Teddy conoce el suyo con exactitud. ¿Sería porque, aún dentro de su mundo sin emociones, existía una pizca de temor?

2 comentarios:

Natalia Book dijo...

El relato presenta ese tema que a prácticamente todos nos da miedo. ¿Cuándo será el final? Como si de la cinta de Moebius se tratara. Teddy nunca habla de un final, sólo del final de la vida actual, reencarnándonos en otra nueva.
El final es abierto. Si nos desprendemos de la lógica (el que uno de los dos hermanos sea el muerto), yo me quedaría con que el muerto es el padre. De su muerte también se nos habla Salinger en el relato. Y esa figura femenina vestida en rojo y flirteando.
Saludos

Arbolario dijo...

No se me había ocurrido que el padre podría ser el que habria muerto (si es que alguien murió). Gracias por la observación.