8.2.06

Julito Verne


Un día como hoy, en 1828, nació un niño en la ciudad de Nantes (Francia) en el hogar de la familia Verne. Su papá, Pierre, quizá no tuvo el presentimiento de que su hijo se convertiría en uno de los escritores más leídos del planeta, pero junto con su esposa lo bautizaron con un nombre muy sonoro, adecuado para las portadas de los millones de ejemplares que habitan en las bibliotecas de sus fanáticos.

Julio era el mayor de los hijos del matrimonio, y aunque tuvo que trabajar para sostenerse luego de que su papá averiguó que en lugar de estudiar leyes andaba metido en el mundo de la escritura, su empeño le valió para ser reconocido en los años posteriores como una de las grandes plumas de la literatura. Fue un visionario, casi un profeta.

Recuerdo el asombro cuando leí mi primer libro de Verne: La vuelta al mundo en ochenta días. Tendría unos doce años. Luego encontré De la Tierra a la Luna. Y ahí aprendí la magia de la literatura. Me creí todo lo que Julito decía, no me importaba que años después los científicos desvirtuaran muchos de sus cálculos y conjeturas. En ese momento yo iba con Barbicane, Ardan y Nicholl en la bala de cañón rumbo a la Luna. Y al mismo tiempo, observaba junto con Maston en el telescopio que, infructuosamente, trataba de ubicarlos desde la Tierra.

En nombre de los millones de lectores que hemos disfrutado con tus historias, Julito, te deseo un muy feliz cumpleaños. Espero que cumplás muchos más. Porque aunque ya estés muerto seguiremos recordándote mientras tus libros continúen llamándonos a la aventura, a la conquista de otros mundos, al desafío de nuevas metas.

3 comentarios:

Jacinta dijo...

Yo tuve oportunidad de estar en la casa donde nació y se crió Julio Verne en Nantes, que ahora es un museo con algunas de las primeras ediciones de sus libros y de los afiches de las películas hechas de sus libros, muy interesante.
El amigo con el que fui, un escritor uruguayo exiliado de muchos años en Francia, me contó que de niño Julio era muy inquieto y que se fugó de su casa pues se quería ir de marinero. Muy cerca de la que fue su casa está el puerto, e irse era cosa sencilla. Muy pronto algún amigo de la familia le avisó al papá dónde andaba su hijo, y el papá fue apurado a buscarlo. Regresarlo a casa fue un rollo, pues Julio estaba necio que se quería ir de marino a vivir aventuras en barco por el mundo. Si mal no recuerdo, Juli tenía algo así como 12 o 13 años.
Posiblemente ese vivir cerca del puerto, ver entrar y salir barcos de diferentes banderas, fue uno de sus primeros estímulos hacia la literatura.

Arbolario dijo...

Una versión dice que Pierre Verne fue a esperar a Julito en el siguiente puerto donde el barco tenía que llegar, porque el niño ya se había montado con la esperanza de ver el mundo.

Julio Suárez Anturi dijo...

De ese puerto zarpó su glorioso recorrido a la luna y al centro de la tierra. Bien anotas que poco importa lo que digan los científicos. Creo que cursaba el tercer año de la secundaria en un colegio salesiano cuando leí a Julio Verne. Es una tontería, pero lo primero que me sorprendió fue que siendo francés se llamara Julio. Bellos recuerdos.