16.1.06

Desde la Plaza Cívica

Ese día, 16 de enero de 1992, tenía mucho trabajo en la oficina. A pesar de que el gobierno había decretado feriado, no podía darme el lujo de quedarme en casa. Fui al banco durante la mañana. Esperaba terminar antes del mediodía.

Estaba frente a mi computadora junto a dos compañeros más que también trabajaban pese al feriado, cuando uno de los vigilantes del banco nos dijo que en la Plaza Cívica, frente a nuestro edificio, la guerrilla y muchos de sus simpatizantes habían armando un carnaval. Nunca se me cruzó por la mente que esa posibilidad podía ocurrir.

Subimos a la azotea y encontramos un mar de banderas rojas. La Catedral y el Palacio Nacional lucían ataviados con grandes mantas y carteles. En la calle, las personas vestían con camisas rojas, del mismo color que sus pañoletas. Se armaba una tarima en la que habría una variedad artística, mezclada con discursos políticos. Era la primera vez desde que había iniciado la guerra civil en la que simpatizantes del frente se manifestaban en la capital sin temer la irrupción de la policía o el ejército.

Sabía que observaba un acontecimiento histórico. Mientras en Chapultepec el gobierno y la guerrilla firmaban el acuerdo de paz que marcaba el fin de la guerra civil más destructiva de la historia nacional, muchos se preparaban para celebrar sin tener que esperar amnistías. Cuando salí a tomar el bus miré a una pareja con pañoletas rojas al cuello, que caminaba sin temor con sus hijos. Todos estaban felices. Yo observaba ese cuadro sin comprender. Diez minutos antes estaba sentado frente a una computadora, ajeno a lo que ocurría a mi alrededor.

Mi familia observaba por televisión la firma del acuerdo de Chapultepec. En todas las casas vecinas nadie perdía detalle. Yo pude ver el momento de la firma, los saludos entre los integrantes de ambos bandos y el aplauso de la multitud. La emoción era notoria, tanto en México como en nuestro país.

A veces me pregunto qué se hizo todo esa energía positiva que se percibía hace 14 años. Hoy por la mañana he leído que el gobierno no tenía programada ninguna actividad en recuerdo de la firma del acuerdo de paz, porque considera finiquitados los compromisos que aceptó entonces (¿?). La antigua guerrilla aprovechó este día para agudizar su campaña política (faltan apenas dos meses para las elecciones al nuevo congreso). La mayoría de la población sigue sus vidas, pues el trabajo continúa y hay que llevar el pan al hogar.

6 comentarios:

Aldebarán dijo...

Yo estuve en la plaza, como espectador. Llegué cuando todo ya había comenzado. Me impresionó la manta con el rostro de Monseñor (Romero) que colgaba de la fachada de Catedral. Tienes razón, todos estábamos felices. ¡Cuánta esperanza había en ese momento! ¡Cuánta tristeza se siente en estos días!

saludos

Anónimo dijo...

¿Paz? ¿Cuál paz? Desempleo, violencia, saña criminal, una prensa vendida a la derecha, la población oprimida, sin ganas ni de protestar ni de decir en voz alta que no soporta más esta situación, miles de compatriotas arriesgando la vida emigrando en las peores condiciones porque ya no pueden más...
Para Arena es mejor no celebrar porque obviamente no le importó nunca nada de todo esto, ellos nada más consolidaron su poder político.

Unknown dijo...

Me sorprendió mucho esa declaración del gobierno. Siguiendo tal lógica, deberíamos dejar de celebrar el 12 de octubre y el 15 de septiembre, porque son períodos ya finiquitados.

Anónimo dijo...

Yo también estuve en esa plaza toda la noche festejando, fué impresionante y comprendo perfectamente tus sentimientos Aldebarán. Todos en la plaza abrazando a quien se te pusiera enfrente, niños con globos, sonrisas en todos los rostros. Acabo de recordar que decían que la plaza de catedral era del FMLN y la del parque Libertad era del ejército ¿recuerdan algo al respecto? yo estuve en catedral y recuerdo gentes de ambos bandos por ahí.
(No sé porqué no se me ocurrio ir a la de parque Libertd)
Y tienes razón Arbolario, es una estupidez que "los señores" no den la importancia a éste evento crucial en la vida del país.

Unknown dijo...

Antares: si no recuerdo mal, te estás refiriendo a las celebraciones del 1 de febrero de 1992. El primer día del acuerdo efectivo de paz se celebró con una fiesta del Frente en la plaza cívica, y una de ARENA en la plaza libertad. Una celebración surrealista: ambos bandos organizaron sus fiestas a dos cuadras de distancia.

Julio Suárez Anturi dijo...

Déjenme que me emocione leyéndolos a todos. Qué hermosos esos días. Aún con sus cosas extrañas.
Discúlpenme que esté de acuerdo con la sosa disculpa que da el Gobierno. No se trataba de firmar algo para lanzarlo al fondo del abismo, sino como la primera piedra de una construcción que todavía no se ha concluido por completo.
Hum, ¿será que ese salteador del miedo se apoderó de todos nosotros y quitó el ánimo? (que no el ánima).