23.12.05

Narciso y Goldmundo

Un buen amigo me recomendó hace algún tiempo leer Narciso y Goldmundo. Cuando lo encontré en una librería no dudé en comprarlo, y recién que termino su lectura me he contagiado del entusiasmo que se le profesa a esta obra.

Hace ya mucho tiempo que leí varios de los libros más conocidos de Herman Hesse: El lobo estapario, Siddartha, Demian, El último verano de Klingsor, etc. He redescubierto el afecto por su estilo, que mezcla la literatura con la filosofía. Narciso es un monje, un erudito que busca desentrañar los misterios de la vida a través de la ciencia y la observación. Goldmundo, por el contrario, es al principio de la historia un muchacho que recibe educación en el convento donde Narciso imparte clases. Poco a poco revelará su espíritu creativo, y al contrario que su mentor, su respuesta instintiva a los problemas que se le presentan.

Goldmundo comprende que su camino está lejos de los muros conventuales y se marcha a recorrrer la Tierra. Encuentra a muchas personas con las que vive dispares aventuras. Conoce el placer de la carne y el dolor que provoca el odio y el rencor. Es testigo de primera mano de los estragos que causa la peste en el imperio, y los abusos que los no infectados cometen contra los más débiles. Su alma se va moldeando en cada curva del camino, y luego de muchos años descubre su vocación de escultor.

Después de varios lustros Narciso y Goldmundo se reencuentran. Y a pesar de tantas penas y alegrías vividas, ambos comprenden que su amistad se mantiene intacta. Es esta la época en la que se asombran de cómo han crecido uno a la sombra del otro, de cómo se han alimentado con los conocimientos que cada uno ha encontrado en su periplo.

Sin duda es un libro que puedo recomendar. Una narración fluida, que da soporte a una historia sólida y entretenida. En mi caso ocurrió que no deseaba terminar de leerlo. ¡Cuesta tanto abandonar una obra de arte que nos ha hecho tan felices!

3 comentarios:

youkai dijo...

"En mi caso ocurrió que no deseaba terminar de leerlo. ¡Cuesta tanto abandonar una obra de arte que nos ha hecho tan felices!"

Amen. Tú lo has dicho.

Anónimo dijo...

Yo acabo de terminar de leerlo y no sé cuando se me apagará éste arrobamiento. Puedo decir que me he vuelto a enamorar, estoy realmente extasiado, que pena que haya terminado. ¡Oh, Goldmundo, yo también te he amado!

Dayane dijo...

Comparto profundamente el sentimiento experimentado, y si, te otorga tanta felicidad que no quieres acabar de leerlo. Es maravilloso como un libro penetra tan en el interior