5.12.05

La hermandad de la uva


Con este título bautizó John Fante una novela en la que explora las relaciones de una familia fundada por un albañil pendenciero, jugador, borracho y soez. Nick Molise es un buen trabajador, pero gasta la mayor parte de su dinero con sus amigos, olvidando que su esposa e hijos sufren de estrecheces en casa.

Henry Molise se ha convertido en un escritor de cierto éxito, y regresa a su ciudad natal luego de que sus padres enfrentan una grave crisis y están al borde del divorcio. La vida no ha cambiado mucho: sus hermanos no quieren ver a su padre, mientras que su madre finalmente perdona a su marido y desea que todos vuelvan a reunirse como una familia normal. Pero eso es imposible, porque Nick sigue siendo el mismo de siempre.

Esta novela me dejó pensando en el cuarto mandamiento: honrarás a tu padre y a tu madre. ¿No debería tener un apéndice donde se ordene honrar a los hijos? Henry sabe que su padre no vivirá mucho tiempo, pero resulta muy difícil lidiar con una persona que durante años lo ha tratado como un extraño por haber rehusado continuar la tradición familiar de la albañilería. ¿Es posible borrar de un plumazo tantas humillaciones y rencores, sólo para hacer más fáciles los últimos días de un anciano terco?

John Fante fue rescatado del olvido por Charles Bukowski, quien influyó para que la obra de aquél fuera publicada después de muchos años de ser ignorado. La mayoría de sus libros de éxito pertenecen al género negro, pero La hermandad de la uva se aparta de esa corriente. Debo añadir que lo leí por recomendación de un empleado de librería, cuya sugerencia creo que fue acertada. Es un buen escritor que merece mayor reconocimiento.

5 comentarios:

Julio Suárez Anturi dijo...

Bukowski es un autor que busca la juventud por estos lados. Oigo nombrar mucho estas tres de sus obras: "Se busca una mujer",
"Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones" y "Factotum".
Resulta curioso que "La hermandad de la uva" tenga mucho que ver con la propia vida de Bukowski, en lo que toca a una relación desarmónica con su padre.
En cuanto al precepto del cristianismo de honrar a los padres, en Salmos y Proverbios, de la Escritura, hay varias referencias al respeto que los padres deben a sus hijos. Acudo a la memoria donde habla de "no provoqueis a ira a tu hijo". Por supuesto, está el no mostrarse embriagado ni desnudo ante los hijos, y otros más. Quizás no en forma axiomática, pero hay varios pasajes al respecto.
No puedes, Salvador, dejar de escuchar los consejos de aquel buen librero.

Arbolario dijo...

Yo tengo los primeros dos libros de Bukowski que mencionás. Algunos de esos cuentos son magníficos, de lo mejor de su producción.

Varios estudiosos, según he leído, han encontrado coincidencias entre la narrativa de Bukowski con la de Fante. Creo que esta similitud se encuentra en el tema de los marginados, de los perdedores. No conozco nada sobre la infancia de Bukowski, sólo sé detalles de su vida adulta.

Me interesaría mucho leer esas citas de las Escrituras que mencionás, Julio. Voy a buscarlas.

Anónimo dijo...

De acuerdo con usted en eso del apéndice de que los padres deben honrar a los hijos. No puede ser que sólo por el hecho de ser padres, éstos irrespeten, humillen y a veces hasta torturen a sus hijos (de muchas maneras, tanto físicas como psicológicas).
Sobre lo de borrar de un plumazo las humillaciones y rencores sufridas por un padre, algo así como "hacer una pausa mientras el viejo se muere", es muy difícil. A veces el dolor es tan fuerte, que rompe todo vínculo posible, todo respeto. Lo único que puede quedar es la compasión, y ésta se aprende con el tiempo, nunca se impone.
Ojalá aquellos que se meten a tener hijos comprendieran que los hijos no son cosas, ni mucho menos su propiedad. Gracias por el espacio para opinar.

Anónimo dijo...
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Arbolario dijo...

La cita de las escrituras que Julio mencionaba es Efesios 6,4:

"Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor".

Monseñor Romero dijo que era muy hermoso ver a un hombre obedecer a su padre anciano. Esto sólo se logra a través de una vida de cariño y comprensión. El respeto no se compra en una tienda, sino que se gana cada día.

(Borré uno de los comentarios porque estaba repetido).