22.10.05

Salarrué: 22/Octubre/1899 - 22/Octubre/2005



Hoy, hace 106 años, nació en Sonsonate el más importante escritor de la Tierra de collares. Salvador Salazar Arrué, Salarrué. Celebremos su vida, su obra, la energía y el desenfado con los que enfrentó su tránsito por el mundo.

¡Este es Euralas Sagatara, el célebre descendiente de la casa de Samiramina!

4 comentarios:

Julio Suárez Anturi dijo...

Muy completa e interesante la biografía que pusiste de Salarrué. Muy interesante este artista salvadoreño. Muy vivificante conocer los personajes de nuestra historia latinoamericana. Salarrué, tu tocayo, conocido y admirado por Miguel Ángel Asturias! Amigo de Luis Alberto Osorio, el poeta colombiano que escribió bajo los seudónimos de Maín Ximénez y Porfirio Barba Jacob! Gracias, Salvador, por toda esta información.
Abrazo.

Arbolario dijo...

Salarrué además fue un buen amigo de Gabriela Mistral. Hay una foto en la que aparecen juntos, en un viaje que la poeta hizo a la Tierra de collares años antes de ganar el Nobel.

ANTARES dijo...

Siempre imaginé su tumba como un lugar lleno de plantas bonitas, quizá por la romántica idea de asociarlo con los paradisíacos lugares de algunas de sus narraciones, con la hermosura de las catleyas.
Me he perdido por un tiempo bastante prolongado, pero que agradable ponerme al día con tus escritos Salvador.
Respecto al Gran Salarrué ¿qué de cierto hay que su casa se deterioró completamente al igual que sus cosas y escritos, tanto que se perdieron por completo?
Y para ti Julio, la siguiente dirección:
http://www.museo.com.sv/index.php?option=com_zoom&Itemid=67&page=view&catid=3&key=2&hit=1

Arbolario dijo...

Hola, Antares. Qué bueno que visitas el blog otra vez. Con respecto a tu pregunta: la casa de Salarrué estaba muy deteriorada, pero el gobierno la compró y la restauró. Ahí funciona la casa del escritor.

De los manuscritos de Salarrué, según tengo entendido, sobreviven muy pocos. Parte del problema fue que Sagatara mismo no los protegió. En la casa del escritor hay unas cuantas cosas, y el resto de sus pertenencias se encuentran en el museo de la palabra.

De su tumba, qué más se puede añadir que no veamos en las fotos. Una verdadera lástima.