27.7.05

Sansívar

Éste es uno de los nombres con los que conocemos a San Salvador, la capital del país. También le decimos Sívar, y en ocasiones San Chamba o San Chambador (en la Tierra de collares, Chamba es la forma como se le llama a una persona de nombre Salvador). Pero Sansívar es un caso extraño, al menos para mí.

¿De dónde salió ese mote? Sólo puedo recurrir a la especulación. Supongo que se debe a la isla de Zanzíbar, que es parte de la república de Tanzanía, en el África Oriental. La primera noticia que tuve de esta isla fue gracias a una maquinita que hasta el día de hoy conozco como View Master. Me la regalaron cuando tenía ocho años. Uno de los discos, titulado "¡Alrededor del mundo con View Master!", mostraba imágenes de distintas partes del mundo. Zanzíbar era representada por un habitante en cuclillas que observaba el proceso de secado al sol de algún producto agrícola. Mi memoria no da para más.

Asumiendo que mi especulación es correcta, la asimilación de Zanzíbar fue cultivada por locutores de radios juveniles y suplementos de algunos periódicos locales. A estas alturas del partido nadie sabe la verdadera fuente.

Para horror de los académicos, Zanzíbar y Sansívar tienen la misma pronunciación en este lado del mundo. Sansíbar.

3 comentarios:

Aldebarán dijo...

Yo recuerdo haber leído de Zanzíbar de la novela "Cinco semanas el globo" de Julio Verne. En cuanto a si ese es el orígen de "Sívar", pues me parece que seguirá siendo un misterio.

Arbolario dijo...

Eso es como tratar de averiguar a quién se le ocurrió llamar Suegras a las antiguas monedas de un colón. Todo un misterio.

Bettus Tamarindum dijo...

en serio?

El lenguaje cambia mas por distorsion y manipulacion sonora y auditiva, y mucho menos por semantica. Verbigratia, Avocado y aguacate, en el caso del idioma de Anglia e Hispania, o en reverso tenemos Chaqueta por Jacket... Sansivar no tiene nada que ver con Zanzibar, es pura similitud sonora... o al menos que el cute no es mas que "a cute zope"... y los de suegras no siaguan! a que esas monedas le caen mal a todos, tal como las suegras...

Mal ocupacional del escritor es el apego al escritorio, el tufua cuca, la piel de carne de gallina, y la total ruptura con la pedorra realidad humana...