8.12.06

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Hace unos años leí en una noticia del periódico que los lectores de science fiction de Inglaterra consideraban que la mejor adaptación al cine de una novela de este género era la del libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. En segundo lugar estaba 2001. Una odisea espacial, de Arthur C. Clarke.

La película basada en el libro de Dick es Blade runner, considerada ya un clásico del género. Aunque se aparta en ciertos aspectos de la historia original -¿y cuándo no?- tiene mucha de la energía y misterio que rodea al mundo de Rick Deckard, el policía que se encarga de "retirar" a los androides que se instalan en su jurisdicción.

Dick retrata en su libro a seres humanos que han perdido la razón de vivir. Los animales, después de la "guerra mundial terminal", se han vuelto muy escasos. Poseer un animal se ha vuelto un símbolo de estatus poderoso. No cualquiera puede darse el lujo de comprar un caballo, una cabra o un gato. Los sapos, búhos y zorros se extinguieron, así como la mayoría de insectos. Las arañas pueden costar varios cientos de dólares. Los seres humanos que quedan en la Tierra, y que no pueden -o no quieren- emigrar a otros planetas, deben protegerse del nocivo polvo radioactivo que aún permanece en la atmósfera.

Los androides son entregados a las familias cuando emigran a otros mundos. Pero como están esclavizados, algunos de ellos se rebelan y se levantan contra sus amos. Muchos de ellos viajan a la Tierra para confundirse entre la población, para vivir en libertad. Policías como Rick Deckard están encargados de aniquilarlos -"retirarlos"-, y reciben generosas recompensas a cambio. Pero hay un grupo de androides muy avanzados que ha llegado a la ciudad de San Francisco. Deckard ha sido comisionado para retirarlos.

Como los androides son tan difíciles de identificar a simple vista, se han creado pruebas que se encargan de medir la respuesta empática a una serie de preguntas que casi siempre están relacionadas con los animales. La idea es que los androides no tienen la misma respuesta empática que los humanos -que es medida a través de la respuesta del cuerpo al someterse a cierta tensión-. Mientras desarrolla la misión, Deckard comprende que ha desarrollado una respuesta empática hacia los androides, y es muy difícil para él realizar su trabajo.

¿Qué significa ser un "humano"? ¿Basta con que un organismo tenga los atributos físicos estándares para cumplir con esta definición? Algunos de los androides que Deckard enfrenta tienen cualidades que se asemejan a los sentimientos humanos. ¿Es lícito entonces aniquilarlos? ¿Y qué sucede con aquellas personas que han desterrado sus sentimientos? ¿Aún puede considerárseles como humanos? El libro no contesta estas preguntas, pues como es usual en el género de ficción científica, su objetivo es hacer que nos preguntemos: "¿qué pasaría si...?"

4 comentarios:

Claudia dijo...

"Algunos de los androides que Deckard enfrenta tienen cualidades que se asemejan a los sentimientos humanos. ¿Es lícito entonces aniquilarlos?".. Lastimosamente solo pude ver la pelicula (por cierto hace poco), pero si te deja esa interrogante al final...cuando el androide cuestiona el porque queren destruirlo..si el ha visto tantas cosas de las cuales los humanos deberian aprender..

Saludos

Rafael Menjivar Ochoa dijo...

¡Qué actuación la de Rutger Hauer! (El androide que se echa el speech final.) Creo que sólo la supera la que hace como Cardenal Roark en Sin City.
También resulta que Harrison Ford es un androide, por eso su empatía hacia éstos. Y Edward James Olmos también está sensacional.
Me gusta el corte del director. No sólo hay otra edición, sino qie también se logra un ambiente mucho más denso, porque se quita la narración y mucho de la música (que es de Vangelis).
Quiero releerlo.

Vanessa dijo...

Hola, he pasado varias veces por tu blog, pero veo que hace mucho no posteás. Espero sea señal de que andás metido en cosas muy interesantes... Seguiré pasando a visitarte de cuando en vez y ojalá nos veamos pronto. Saludos,

Arbolario dijo...

Claudia: muchas gracias por tu visita. Me alegra que te gustara esa película.

Rafa: para mí no existe duda de que Deckard es humano, tanto en el libro como en la película.

Vanessa: muchas gracias por tu visita.