29.6.06

Mikhail Tal



Los que conocen la anotación de una partida de ajedrez saben el significado de las siguientes expresiones:

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La primera se refiere a una jugada que los analistas consideran como excelente. Con la segunda se señala una jugada perdedora, es decir, que provoca la pérdida de la partida. La tercera es para señalar una jugada arriesgada, que puede acarrear muchos beneficios pero que implica graves riesgos. La última es para una jugada dudosa, es decir, que no hay consenso aún de que sea beneficiosa para el jugador que la ha efectuado. Pero aún hay un par más de expresiones: un signo de admiración (!) es para una buena jugada. Un signo de interrogación (?) es para una mala jugada.

¿Podrán imaginarse mi sorpresa cuando en una de las partidas de Mikhail Tal encontré la siguiente expresión (entregó sin remordimientos una torre a cambio sólo de un alfil)?:

!!?

Ahora imagínense haberse enfrentado, tablero de por medio, al jugador que muchos consideran el más fascinante en la historia del ajedrez. No porque fuera imbatible, o porque no cometiera ningún error. Fue el autor de algunos los más sorprendentes sacrificios de piezas y combinaciones que la historia ajedrecística recuerda.

Ayer se cumplieron catorce años de su muerte. Tal padeció durante muchos años de problemas en sus riñones. Esta enfermedad crónica le evitó mantenerse por más tiempo en la cumbre ajedrecística mundial. En 1960, a la edad de 24 años, derrotó al campeón Mikhail Botvinnik. Tal se convirtió en ese momento en el monarca mundial de ajedrez más joven de la historia. Su registro permanecería imbatido hasta el año de 1985, cuando Gary Kasparov se coronó campeón a los 22 años.

Algunos grandes maestros rechazaban el estilo de juego de Tal. Decían que se basaba en "trucos". Se referían a que Tal a menudo hacía jugadas malas, o dudosas, con el fin de provocar la pérdida del tiempo del oponente. Si en mitad del juego Tal hacía un sacrificio de pieza, ¿debía aceptarse o hacer un análisis profundo para evitar una celada?

Lo cierto es que su juego no carecía de jugadas soprendentes, que a menudo desbalanceaban a sus adversarios. Su gran destreza en el tablero, y su magnífico buen humor, lo convirtieron en uno de los grandes maestros más admirados de su tiempo. Tengo un libro llamado La batalla de las ideas en ajedrez, de Anthony Saidy. Antes de analizar la partida Nikitin-Tal (Campeonato de la URSS, 1959), Saidy hace un comentario que aún me llena de asombro:

En esta partida, una joya que merece más conocimiento, (Tal) juega muy a gusto con negras una variante que sólo unas rondas antes había costado a Polugayevsky un punto frente al asombroso ataque concebido por nada menos que... el mismo Tal.

3 comentarios:

Antares dijo...

Has hecho que lea sobre Tal y me encantó lo que encontré. En efecto era un tipo con un increíble sentido del humor, probablemente por su padecimiento renal disfrutaba cada instante de su vida.

Encontré varias anécdotas, ahí va un par:
-En una partida, Pal Benko se puso lentes oscuros aduciendo que Tal lo hipnotizaba (haba perdido 5 veces seguidas), Tal muerto de risa se levantó y fue a pedirle prestados sus lentes a Petrosian. Esa partida entre dos GM se realizo en gafas de sol.
-En una ocasión habían pasado 40 minutos antes de hacer una movida, todo el mudo a la expectativa de la gran “craneada” de Tal, mientras que a él se le había colado en la mente un poema infantil que hablaba de lo difícil que era sacar un hipopótamo de un pantano, total que había pasado los 40 min pensando en poleas y palancas y al no encontrar solución, pensó: “pues que se ahogue”, al momento hizo su movimiento sacrificando su caballo y esa jugada propició que ganara la partida.
¡Me encantan las personas que disfrutan su vida, desde que abren los ojos hasta que los cierran y la eternidad entre esos dos eventos!

Arbolario dijo...

En esa anécdota de la partida con las gafas de sol te faltó un detalle: ¡Benko perdió la partida!

Se cuenta otra puntada de Tal: en una ocasión estaba programado para jugar con Miguel Najdorf, el recordado maestro argentino. El ruso se fue a la playa a disfrutar del día, pero dejó sus zapatos fuera de la habitación. Cualquiera que los viera pensaría que no tendría tiempo de limpiarlos por estar preparando alguna trampa contra Najdorf.

Una más: algunos meses después de que Tal ganara el campeonato del mundo, Bobby Fischer y William Lombardy, los grandes maestros estadounidenses, estaban en una fiesta con varios ajedrecistas más. Fischer se acercó a Tal y en broma le dijo que iba a leerle el futuro en la mano. Éste se prestó a la broma. Fischer le dijo: "Mikhail, veo que a pesar de que eres un gran jugador vas a perder pronto el campeonato frente a un joven maestro de Estados Unidos".

Todo mundo quedó en vilo, porque la broma era bastante aguda. Tal no se arrugó. Se dio la vuelta, estrechó la mano de Lombardy, y le dijo con mucho entusiasmo: ¡felicidades, William!

Anónimo dijo...

Mi nombre es Daniel Saavedra, también admirador de Tal, agradezco el espacio que le han dedicado, si alguien tiene algún libro de él en pdf o material extra que me pueda mandar, aquí está mi email: mikhailtal@email.com
Gracias