16.8.05

De las traducciones

Hace algunos años tuve la gran suerte de leer a Kavafis por primera vez en una magnífica traducción. Luego, una amiga me prestó una edición mexicana, que había sido elaborada por un catedrático que había estudiado muchos años en Grecia. El resultado fue notable. Los poemas tenían muy buen ritmo y no parecían provenir de un traslado desde otro idioma.

No me ha ocurrido igual con los textos de Rimbaud o Rilke. Ya que no conozco francés o alemán dependo del buen desempeño de un traductor diligente, y hasta la fecha no he tenido la fortuna de encontrarlo. En librerías y bibliotecas he hojeado varios libros de estos autores y ninguna de esas ediciones me ha satisfecho. ¿Será pura pose de crítico mal pagado? No sé, pero si estos poetas han levantado tantas emociones en el mundo debe ser porque los textos, en su idioma original, han sido trascendentales.

La poesía, me parece, es el terreno más difícil para la traducción. No basta con obtener una equivalencia literal en otro idioma, sino que también hay que dotarla de alma. Yo he tratado de hacerlo un par de veces y el resultado ha sido penoso. Me quito el sombrero ante los maestros que se dedican a este arte.

En estos días he estado leyendo una edición bilingüe de Las caridades de Alcipo, de Marguerite Yourcenar. Aquí he encontrado bellos ejemplos de traducciones. Pero quiero compartir un fragmento de poema en el que, como es natural, los versos en francés son mucho mejores que su equivalente en castellano.

Je suis fils de la terre noire,
Mais aussi du ciel étoilé;
Ouvrez-moi la porte de gloire!

L'image du temps écoulé
Se réfléchit dans ma mémoire;
Le beau miroir n'est pas troublé.

Ouvrez-moi le gouffre de gloire...


Soy hijo de la tierra negra,
Pero también del cielo estrellado;
¡Abridme las puertas de la gloria!

La imagen del tiempo transcurrido
Se refleja en mi memoria;
el espejo puro no se enturbia.

Abridme el pozo de la gloria...

Yo no hablo francés y apenas sé leer dos palabras juntas en ese idioma. Sin embargo, con una pronunciación aproximada (o imaginaria, si lo prefieren), me he percatado del ritmo y la música dentro de los versos de Yourcenar. Qué bien por aquellos que puedan leer este poema en la lengua que fue concebida, sin el obstáculo de una traducción. Los que no podemos hacerlo tenemos que dar gracias por la estupenda idea de las ediciones bilingües.

2 comentarios:

wilson dijo...

Eso es. El ritmo, la música. Eso es lo que falta en las traducciones y en parte de la poesía actual. Nos hablan de poesía urbana, estomacal, acorde a los compases actuales. Mentira. El único ritmo de la poesía es el que acompasa con el de tu corazón mientras te fundes en la lectura.

Arbolario dijo...

Has tocado un punto muy importante. Coincido con vos cuando decís que se ha sacrificado el ritmo y la música en la poesía actual por otros intereses.

Claro, habrá otros que pensarán que ese sacrificio vale la pena...